Farmer's Voice

Secretario ejecutivo de la ITGA sobre las perspectivas globales en 2017:

La elección de Donald Trump como Presidente del país más poderos del mundo constituiría siempre un acontecimiento de alcance mundial.  Dada la personalidad del Sr. Trump, se ha convertido en un acontecimiento de mucho mayor resonancia, de consecuencias decisivas si bien impredecibles.

Alguna de dichas consecuencias son menos predecibles que otras.  Entre las "desconocidas conocidas", como diría el otro Donald, el ex Secretario de Defensa de EE.UU. Donald Rumsfeld, deben incluirse las políticas relativas al tabaco.

No contando con la posición del Vicepresidente, las opiniones del nuevo Presidente acerca de la regulación excesiva son suficientes para permitir algunas predicciones de lo que podría suceder.

La principal es acerca del papel de la Administración Federal de Medicamentos y Alimentos (FDA).

A la FDA, durante el mandato del Presidente Obama, se le otorgó la facultad de reglamentar todo lo relativo al tabaco.

Es improbable que una parte importante de la normativa sea revisada, aun cuando sea razonable permitir a los fumadores un poco más de libertad de elección y un poco más de respeto por sus derechos de minoría.

Lo que sí es muy probable es que se restrinjan algunas de las atribuciones de la FDA.

Para los productores de tabaco, la decisión más importante es la reglamentación de los productosheat-not-burn, los únicos productos de nueva generación que contienen tabaco.

No podemos esperar un ambiente político en el cual los fumadores recuperen alguna parte de su perdida libertad de fumar cigarrillos tradicionales.

Tres de las cuatro grandes tabacaleras tiene ya uno o más productos de esa categoría, y el futuro de éstos afectará a los productores de tabaco en el largo plazo.

La industria antitabaco satanizó primero a los cigarrillos electrónicos y posteriormente los dispositivosheat-not-burnpor la sencilla y simple razón de que no son sus productos y ellos podrían fortalecer a la industria tabacalera.

Volviendo a las incógnitas, nadie está completamente seguro acerca del impacto en la salud que tienen los vaporizadores o los dispositivosheat-not-burn.

Pero todos, con la excepción de unos pocos empleados descarados de la industria antitabaco, saben que estos productos son mucho menos dañinos que los cigarrillos tradicionales.

La reglamentación debe y tiene que reconocer este hecho.

Si, bajo el mandato del Sr. Trump, la FDA decide aceptar esta visión sensata, podría representar un elemento de cambio en los reguladores en todo el mundo, puesto que entonces la normativa se basaría más en pruebas científicas y menos en las necesidades de estilo de vida de los empleados de la industria antitabaco e intereses de la industria farmacéutica.

Una incógnita más opaca es el impacto que tendrá el Sr. Trump en el futuro de la Organización Mundial de la Salud.  Uno de los grandes escándalos del sistema de Naciones Unidas es la manera en que una parte de esa agencia de la ONU, el Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT), ha usado cientos de millones de dólares de los contribuyentes, sin ningún control democrático, en beneficio de un pequeño grupo de ONG, sus miembros y sus amigos corporativos.  Es esperable y deseable que la presidencia del Sr. Trump exija una rendición de cuentas detallada del destino y destinatarios de todo ese dinero.